• No, hoy no pienso hablar de lo que uno debe o no pensar o decir en determinadas situaciones, prefiero callar y reflexionar. Hace un par de días me llamo curiosamente la atención una imagen que tuve en un momento determinado mientras saboreaba gustoso un café en un bar de la humilde ciudad de General Rodríguez. Estaba yo sentado en una de las primeras mesitas, recostado sobre una pared, cuando vi entrar una señora muy peculiar, regordeta, con altos tacones y un andar modesto y trabajado. Se sienta cerca mio, y es ahí en donde empiezo a observar. Al ratito una persona considerada "indigente" en la sociedad de hoy en día, debido a su escasez de recursos, entra al bar. Esta misma persona se dirige a la señora regordeta y emprende su agotadora labor de "mendigar". Es ahí cuando la imagen se formó en el aire. La cara que puso la señora de elegante andar y vestir fue tal, que, quizás, amargaría a la persona más positiva del planeta. Una cara de asco, de desagrado, de repugnancia, de odio y de superioridad asquerosa se formaba en ese rostro arrugado. A todo esto uno de los mozos del lugar percibió la situación, se dirigió hacia el indigente y con suma delicadeza le pidió que por favor se retire amablemente. Yo por mi parte decidí alargar mi estadía en dicho lugar para presenciar el desenlace.
No eran ya las 10.32 a.m. cuando la señora hace FIN con su estadía en el bar y se retira. Mis ojos siguieron ese caminar y divisaron que se dirigía al Banco de en frente. Luego de terminar mi rico café con media lunas, salí del bar abrigado y con el corazón contento (tenía la panza llena). Pero algo llamó mi atención nuevamente.
La misma señora que antes le había negado unas monedas al indigente, y que al mismo había mirado con cara de desaprobación como faltandole el respeto, ahora se encontraba frustrada dentro de su Mercedez poniendo el grito en el cielo porque no le arrancaba el "batimovil". El mismísimo indigente pasa en frente de la situación y con cara de mucha más persona hace un gesto con la cabeza como diciendo: "no, no no, así no!" y sigue su camino. Yo agacho la cabeza y sigo con lo mío.
Moraleja? No, no hay moraleja, solamente es una simple visión que, quizás, ayude a reflexionar a más de uno •
Nunca escupas para arriba, ni mees contra el viento...
...te puedo encontrar cagando sin papel!.
Hace 4 años




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